El lince ibérico es una especie solitaria que por norma general rechaza la presencia de congéneres del mismo sexo en su territorio.

La disponibilidad de un territorio propio les concede un mayor rango jerárquico a estos felinos, puesto que le supone ser el dueño de un coto privado de caza, de descanso y de reproducción. Los linces asentados deben dedicar gran parte de su actividad diaria a campear este territorio marcándolo con señales que alerten a los posibles intrusos de la titularidad de la propiedad privada en la que se adentran, para ello, utilizan principalmente el marcaje con excrementos y orina.

Es una especie solitaria que rechaza la presencia de congéneres del mismo sexo en su territorio.

El área territorial o área de campeo de los  linces no sólo viene condicionada por el estatus social de los individuos (residentes o dispersantes), también variará según el sexo de los mismos. Así, las hembras requieren unos territorios abundantes en alimento y en refugios dado que durante la reproducción necesitarán alimentar y dar cobijo a sus crías. Por este motivo, una vez que una hembra se asienta en un territorio que cumple las condiciones exigidas, lo defenderá frente a otras hembras competidoras. Los machos por otro lado,  lo que buscan es incluir dentro de su territorio al mayor número de territorios de hembras reproductoras posibles, por lo que el área de campeo de éstos será mayor que el de las hembras, y solapará parcial o totalmente con el de varias de ellas y excluirá del mismo al territorio de otros machos territoriales. Así, tanto machos como hembras tendrán territorios exclusivos en el que no permitirán la presencia de otros individuos del mismo sexo (excepto relaciones parentales durante periodos determinados).

A partir de los estudios de investigación, se han obtenido cifras del tamaño de las áreas de campeo según el sexo de los individuos:

 

Territorio Machos (km2)

Territorio Hembras (km2)

En el primer mes de vida de las crías, las hembras reducen sus áreas de campeo puesto que los desplazamientos que realizan nunca se alejan en exceso de la madriguera donde mantienen a su camada con el objeto de vigilar y alimentar continuamente a sus prole. Por contra los machos, no varían el tamaño de su territorio a lo largo del año dado que se desentienden por completo del cuidado de las crías.

Otro aspecto importante en relación al uso que del territorio realizan los linces es la importancia que adquieren los puntos de agua. Al igual que alimento y refugio, el lince ibérico necesita de la presencia de zonas con presencia de agua permanente tanto en la estación seca, cuando el recurso escasea, como en la estación húmeda. Estudios de radio-seguimiento de la especie han dado como resultado una presencia elevada de los felinos a distancias inferiores a los 200 metros de puntos de agua (59,8% del día se encuentran cerca de puntos de agua (Palomares, F., 2001).

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