Reproducción lince ibérico

Reproducción del lince ibérico

¿Cuándo es la época reproductora del lince ibérico?

En el frío invierno, cuando las temperaturas bajan, las noches son más largas y caen las primeras nevadas en los picos más altos, tiene lugar el periodo de celo del lince ibérico. Es el inicio del ciclo reproductor de una de las especies más amenazadas de nuestra fauna.

Se trata de un momento muy delicado en el año, puesto que el lince ibérico, a diferencia del resto de especies de felinos, salvo su primo el lince boreal (Göritz, F., 2009), es la única especie  que presenta un único celo al año, y no varios ciclos como tienen leones, tigres, jaguares, gatos, etcétera,  y, además, este único celo solo lo presenta durante una periodo muy determinado del año.  Concretamente, las hembras sólo muestran actividad ovárica entre los meses de diciembre y mayo (Vargas, A., 2009; Jewgenow, K., 2009), siendo los meses de diciembre, enero y febrero en los que habitualmente tiene lugar el celo.



Como cualquier norma,  ésta también tiene su excepción, y hay constancia de la detección de camadas tardías en el medio natural (Simón, M., 2012) así como de algunas hembras del programa de cría en cautividad que han presentado segundos celos, pero son de momento casos poco comunes, por lo que el lince ibérico puede definirse como una especie muy sensible desde el punto de vista reproductor, puesto que las oportunidades para poder reproducirse son muy escasas y están enmarcadas en una franja de tiempo muy estrecha.

Desarrollo de cachorros lince ibérico

¿A qué edad son reproductores los linces ibéricos?

Los linces ibéricos tienen capacidad reproductora a partir de su segundo año de vida, si bien no será hasta los tres años cuando alcancen su madurez sexual (Vargas, A., 2009).

Además de los aspectos fisiológicos, hay otros  que condicionan la reproducción anual de este felino, como la disponibilidad de un territorio propio y la abundancia de presas del mismo. Ya hemos hablado de cuánto necesita comer un lince, cuáles son sus requisitos tróficos. Si los conejos escasean, las  hembras no podrán satisfacer ni las necesidades tróficas de sus cachorros , ni las suyas propias. De este modo, una hembra reproductora que tenga que sacar adelante una camada de dos cachorros, debe poder conseguir en verano, cuando el número de conejos es menor y las crías tienen sólo unos pocos meses de vida, al menos tres conejos diarios. Además, durante los primeros meses de vida de los cachorros, la hembra se verá obligada a disminuir los gastos energéticos propios, menor actividad y menores movimientos no relacionados estrechamente con la crianza, por lo que precisa vivir en áreas con abundancia de presas para aprovechar al máximo los recursos disponibles (Aldama, J., 1994).

El celo

El maullido frecuente de un lince ibérico durante las frías noches del invierno es uno de los indicadores más evidentes del inicio de la época de reproducción de este amenazado felino. El celo anuncia que el organismo de las hembras está preparado, que su sistema reproductivo está a punto de alcanzar la fase de estro y se encuentra en condiciones adecuadas para llevar a cabo la gestación de una camada. Ellas lo manifiestan a través de continuos marcajes con orina en su territorio (con alto contenido de sustancias que informan sobre su estado reproductor a los amchos: feromonas) e incesantes vocalizaciones que atraerán a los machos hacia ellas.

Los machos, cuyos enfrentamientos territoriales aumentan en esta época al igual que sus niveles de testosterona, permanecerán junto a la hembra, a escasos metros y siguiéndola allá donde vaya para evitar la intrusión de otros posibles pretendientes, esperando que el momento adecuado llegue, cuando ella decida aceptarlo y se muestre receptiva para copular.

Desde el fondo de la oscuridad, muy lejos, llega una llamada por la supervivencia…

Carlos de Hita.  www.carlosdehita.es

El celo, el apareamiento, las cópulas…en fin, el inicio.

Los primeros encuentros entre macho y hembra están cargados de tensión. La desconfianza y el rechazo serán la carta de bienvenida que la hembra presentará al pretendiente, y un modo de expresarlo suele ser mediante fuertes choques de cabezas acompañados de gruñidos muy tensos. Estos cabezazos son parte del lenguaje de los linces ibéricos. Sirven tanto para informar al pretendiente que se mantenga más alejado, que aún no ha llegado el momento, como para mantener un contacto afectivo entre madres y cachorros.

Una vez aceptada la solicitud del macho, ambos iniciarán un corto periodo de vida en pareja que suele ser de dos o tres días, donde los juegos amorosos, la caza conjunta y los pequeños enfrentamientos ocuparán todas sus dedicaciones.

El momento del apareamiento viene precedido por un cortejo de varias fases, comenzando por varios intentos de salto del macho sobre la hembra, a modo de prueba para comprobar si la respuesta de ella sigue siendo de rechazo, agresiva, o si tiene lugar la siguiente fase, la de aceptación, que continuará con la adopción por parte de la hembra de una postura característica conocida como “lordosis”, en la que ésta flexionará las patas anteriores y elevará las posteriores al objeto de levantar la grupa y mostrar así al macho su receptividad. En ese instante el macho saltará sobre ella, le morderá la nuca y se iniciará la cópula, que finalizará, por norma general, de forma brusca, con un salto hacia un lado y un intento de garesión por parte de la hembra. De no hacerlo, será la hembra quien le lance un zarpazo a modo de aviso.

Cada cópula dura alrededor de un minuto y durante los pocos días que dura el celo, el macho tratará de asegurarse el mayor número de cópulas posibles a sabiendas que pasado la fase de estro, es probable que la hembra no vuelva a tener un nuevo celo hasta el año próximo. El número de cópulas en este periodo suele oscilar entre las 20 y 30 (Vargas, A., 2009) de ahí que sea especialmente relevante, tratándose de una especie muy amenazada, que durante este periodo se garantice la tranquilidad y eviten las molestias.

Gestación y madrigueras

 Una vez se haya producido la cópula, será la hembra en solitario la quien se encargue de gestar a sus crías, buscar madriguera, parir, alimentar a la camada y velar por su protección.

El periodo de gestación en el lince ibérico es de 63-67 días y el tamaño de camada habitual es de 2 o  3 cachorros.

La función del macho pasa a ser la de protector, patrullando y marcando el territorio para evitar que otros machos intrusos puedan entrar en él. En caso de desaparecer o ser eliminado, y al igual que sucede con otros felinos, el nuevo macho que se adueñe del territorio puede buscar y acabar con las camadas que no son suyas como se ha visto que ha sucedido en la población de Doñana en alguna ocasión (López, G., 2010).

La hembra campeará de nuevo en solitario mientras se produce la gestación de sus futuras crías. Durante este período, buscará una madriguera que se encuentre situada en una zona lo más adecuada posible, donde el refugio y el alimento accesible estén garantizados.

El lince ibérico  es un animal que no crea madrigueras como otras especies sino que aprovecha oquedades en rocas, en troncos, o en el denso matorral para parir a su prole. Asimismo, puede incluso adueñarse de madrigueras de otras especies como es el caso de las tejoneras. No realiza por tanto intervenciones en la modificación  de las mismas o en el aporte de nuevos materiales (Fernández, N., 2000).

Es característico en esta especie que durante la crianza de los cachorros, la hembra los cambie varias veces de refugio, puesto que el uso continuado de uno mismo  favorece el desarrollo de enfermedades por parásitos y aumenta la atracción de otros depredadores por la intensificación del olor dentro del mismo o el aumento de señales de actividad. Así, aproximadamente a los 20 días de nacer las crías, ya la hembra las estará transportando hacia un nuevo refugio (Fernández, N., 2002). Estos cambios serán continuos hasta que las crías se desplacen por si mismas, momento en cual, tanto madre como cachorros, no permanecerán más de unos pocos días en un mismo sitio.

Partos

Las hembras paren entre Marzo y Mayo, dando lugar a camadas compuestas normalmente por 2 ó 3 cachorros.

Con apenas 200 gramos de peso, los linces ibéricos nacen con los ojos cerrados y dependen completamente de los cuidados de su madre para poder sobrevivir. Alrededor de los 15 días de vida abrirán los ojos por primera vez, que serán de un  color azul-grisáceo que irá tornándose a marrón, ambar o verdoso. Se alimentarán de leche materna de forma exclusiva durante los primeros 54 días de vida (Yerga, J. 2016). A partir de aquí, la hembra les proporcionará el alimento en forma de presas y poco a poco se irán produciendo hitos en su desarrollo predatorio que les irán otorgando las capacidades necesarias para valerse por ellos mismos, el destete completo sucede alrededor de los 65 días de vida (Yerga, J., 2016) momento en el cuál las presas cazadas -especialmente el conejo- serán su principal aporte calórico.

El lince ibérico es una especie única con un particular ciclo reproductor que le confieren un caracter aún más especial y valioso, aumentando con creces la relevancia y sensibilidad de su protección. Muy especialmente en estos primeros y “fríos” meses del invierno…


Para saber más

  • Dehnhard, M., Göritz, F., Frank, A., Naidenko, S.V., Vargas, A., Jewgenow, K., 2009. Fecal steroid hormones analysis in captive Eurasian and Iberian lynxes – A comparison of hormone metabolism in the two sister taxa, in: Vargas, A., Breitenmoser, c., Breitenmoser, U. (Eds.), Iberian Lynx Ex situ conservation: An Interdisciplinary Approach. Fundación Biodiversidad, Madrid, Spain. Leer
  • Fernandez, N. and Palomares, F. 2000. The selection of breeding dens by the endangered Iberian lynx (Lynx pardinus): implications for its conservation. Biol. Conserv. 94: 51-61. Leer
  • Fernandez, N., Palomares, F., and Delibes, M. 2002. The use of breeding dens and kitten development in the Iberian lynx (Lynx pardinus). J. Zool., Lond. 258: 1-5. Leer
  • Ferreras, P.; Beltrán, J. F.; Aldama, J. J. y Delibes, M. 1997. Spatial organization and land tenure system of the endangered Iberian lynx (Lynx pardinus). Journal of Zoology 243: 163-189. Leer
  • Göritz, F., Vargas, A., Martínez, F., Hildebrandt, T.B., Naidenko, S., Palomares, F., López-Vao, J.V., Pérez, M.J., Quevedo, M.A., Jewgenow, K., 2009. Ultrasonographical assessment of structure and function of the male and female reproductive organs in the Eurasian and the Iberian lynx, in: Vargas, A., Breitenmoser, c., Breitenmoser, U. (Eds.), Iberian Lynx Ex situ conservation: An Interdisciplinary Approach. Fundación Biodiversidad, Madrid, Spain. Leer
  • Göritz F, Dehnhard M, Hildebrandt T, Naidenko S, Vargas A, Martinez F, López-Bao JV, Palomares F, Jewgenow K. 2009. Non cat-like ovarian cycle in the Eurasian and the Iberian lynx – ultrasonographical and endocrinological analysis.Reprod Domest Anim. 2009 Jul;44 Suppl 2:87-91. doi: 10.1111/j.1439-0531.2009.01380.x.
  • Jewgenow, K., Naidenko, S.V., Göritz, F., Vargas, A., Dehnhard, M., 2006a. Monitoring testicular activity of male Eurasian (Lynx lynx) and Iberian (Lynx pardinus) lynx by fecal testosterone metabolite measurement. General and comparative Endocrinology 149, 151-158.
  • Jewgenow, K., Göritz, F., Vargas, A., Dehnhard, M., 2009. Seasonal profiles of ovarian activity in Iberian lynx (Lynx pardinus) based on urinary hormone metabolite analyses. Reproduction in Domestic Animals. Jul;44 Suppl 2:92-7. doi: 10.1111/j.1439-0531.2009.01383.x.
  • López, G., López-Parra, M., Fernández, L., Ruiz, G., Gil-Sánchez, J.M. y Simón, M.A. 2010. First evidence of non-parental male infanticide in the endangered Iberian lynx (Lynx pardinus). Wildlife Biology in Practice 3: 67-74.
  • Simón, M. et al. 2012. Diez años de conservación del lince ibérico. Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente. Junta de Andalucía. Sevilla. Leer
  • Yerga,J., Calzada, J., Manteca,X.,  Vargas, A., and Rivas, A.. 2014. Early Development and Growth in Captive‐Born Iberian lynx (Lynx Pardinus). Zoo Biology 9999: 1–7.

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