¿Cómo es un lince ibérico?

Características del lince ibérico

Carcaterísticas del lince ibérico

¿Cómo es un lince ibérico?. Vamos a ver en detalle en este post las características principales del lince ibérico con el fin de aprender a identificarlo y diferenciarlo de forma sencilla si se tenemos la suerte de cruzarnos con él en el campo, así como para conocer las peculiaridades propias de este singular felino.

Un macho adulto de lince ibérico pesa unos 14 kilos y una hembra alrededor de los 10 kilos. Se trata de una especie de felino de tamaño medio, con una altura de cruz que oscila entre los 40 y los 50 cm, siendo los machos ligeramente más altos que las hembras. Salvo por esta ligera diferencia de tamaño entre ambos sexos, que no siempre sucede ya que los rangos se solapan, diferenciar el sexo de un individuo a simple vista en el campo es prácticamente imposible si no se tiene la oportunidad de apreciar claramente la zona ano-genital, algo que no suele suceder en los avistamientos escasos y fugaces con este gato.

El lince ibérico presenta las características propias de género lynx: unas barbas que se prolongan hacia abajo por ambos laterales del rostro; unas orejas rematadas con unos característicos pinceles negros; una cola corta; unas patas cortas y robustas rematadas en dos prominentes manos y un patrón de pelaje moteado -el más moteado de las cuatro especies de linces- que le otorga abrigo y camuflaje.

Aprendamos cómo es y cuáles son las principales características del lince ibérico en el siguiente vídeo:

 

Veamos otras características propias del lince ibérico que lo convierten en un felino único y admirable.

Vista

El movimiento de una presa a decenas de metros de distancia puede ser percibido por los grandes ojos de este felino. Unos ojos de color verde o marrón y pupila vertical que le proporcionan una visión estereoscópica muy parecida a la nuestra.

La vista del lince se encuentra perfectamente adaptada a la visión nocturna. Sus grandes ojos cuentan con una capa situada frente a las células sensibles de la retina que actúa a modo de espejo y le permite aprovechar al máximo la escasa luz nocturna. Esta capa amplificadora de la luz, conocida como tapetum lucidum, es también la responsable de ese característico destello verde que se observa en los ojos de algunas especies al ser alumbradas directamente por un foco de luz en la noche.

Sus grandes ojos, la capacidad de dilatación de sus pupilas y una estructura interna llamada tapetum lucidum le permiten ver perfectamente en la oscuridad de la noche.

Asimismo, la gran potencia visual del lince es gracias a la gran adaptabilidad de sus pupilas, las cuales en ambientes de escasa luz, se dilatan hasta adoptar una forma prácticamente circular. Esta dilatación es tres veces más pronunciada que en los humanos. En ambientes luminosos la pupila se estrecha y pasa a adoptar una forma de línea vertical.

Oído

El oído del lince es uno de sus sentidos más desarrollados, pudiendo distinguir a gran distancia el andar de sus presas a través del matorral o la presencia de una amenaza en su territorio.pinceles-lince

Uno de los rasgos más característicos de la especie son los dos penachos de pelos gruesos que sobresalen de las puntas de las orejas a modo de pinceles. Su misión se desconoce con exactitud pero existen varias hipótesis al respecto, unas comentan que la presencia de estos pinceles favorecen el mimetismo del animal, puesto que rompen la silueta redondeada de su rostro. Otras afirman que estos pinceles junto con el borlón de pelo negro de la punta de la cola, ayudan a las madres a ser localizadas por sus crías en medio del espeso matorral. No hay que descartar sin embargo, que como cazadores especialistas en el acecho y el rececho de sus presas, usen estos pinceles como sensibles detectores para conocer rápidamente la dirección y el sentido del viento y así poder aproximarse más a sus presas sin ser detectados.

Otra característica morfológica  de esta región auditiva son las manchas blanco-grisáceas que presenta en la parte posterior de las orejas, los ocelos, algo común a la mayoría de especies de felinos.

Olfato

Los felinos, al contrario que los cánidos, no basan su estrategia de búsqueda de presas en el olfato, sino que este sentido queda en un segundo o tercer plano tras la vista o el oído. Sin embargo, recurren a marcas olfativas -orina, excrementos, secreciones glandulares- para delimitar la propiedad de los territorios que ocupan, las cuales servirán, tanto a sus congéneres como otras especies competidoras, como señal de advertencia y alejamiento.

Pelaje

El pelaje moteado del lince ha sido durante muchos años uno de sus mayores “enemigos”. Un botín muy preciado tanto para las empresas peleteras como para los cazadores ansiosos de trofeos.

Pueden describirse dos tipos de patrones extremos en el pelaje del Lynx pardinus. El primer modelo se caracteriza por presentar un pelaje pardo-amarillento cubierto por manchas grandes de uno a dos centímetros de diámetro que en zonas como la línea dorsal y la parte posterior del cuello se unen formando bandas longitudinales. En la zona ventral el moteado prácticamente desaparece y el color de fondo es más blanquecino. Este patrón de pelaje recuerda al de otra especie de felino, el Serval (Leptailurus serval) de ahí el origen de uno de los nombres vernáculos del lince: “gato serval”. El segundo modelo presenta un pelaje de color más grisáceo y un moteado más uniforme y denso pero de manchas más pequeñas, de alrededor 0,5 centímetros de diámetro, que prácticamente le recubren todo el cuerpo. Si bien los anteriores son los patrones básicos y más frecuentes, pueden darse variedades de cada uno de ellos. Así podríamos hablar de la existencia de pelajes intermedios entre uno y otro.

El patrón de manchas de su pelaje es de carácter exclusivo e individual. Cada animal presenta una distribución de motas diferente que permite indentificarlo a partir de fotografías tomadas con cámaras de foto-trampeo.

Uno de los primeros indicios que llevó a los investigadores a pensar en un empobrecimiento genético de la especie fue que en la población de Doñana, el único patrón de pelaje que se detectaba a inicios del siglo XXI era el patrón de motas gruesas y bandas longitudinales en el cuello, teniendo constancia que años atrás se detectaban también en esta población ejemplares de mota fina.

Patrón de pelaje de mota gruesa y de mota fina en el lince ibérico.

Extremidades

Si bien en sus primeros años de vida el lince ibérico tiene aspecto de animal delgado y de largas patas, una vez que adquiere la madurez, y con ello el territorio y el alimento que necesita, ofrece un aspecto de animal grueso de patas cortas y robustas.

No es este un animal que se caracterice por tener una poderosa carrera como algunos de sus parientes felinos (guepardos, leones o leopardos) pero sí posee un potente salto en el que basa su estrategia de caza. Un salto certero y por sorpresa que le permite capturar a su presa en un abrir y cerrar de ojos. Para ello cuenta con unas fuertes y robustas patas que le capacitan para realizar saltos de varios metros de altura sin tomar ningún impulso; así como la fuerza necesaria para agarrar y/o derribar a su presa de un sólo zarpazo.

Terminan sus cuatro extremidades en unas poderosas manos de cuatro dedos, de aspecto redondeado y de uñas retráctiles que le otorgan una privilegiada capacidad de trepar. Estas manos poseen cuatro almohadillas anulares y una plantar, que son la base para conseguir esos movimientos sigilosos prácticamente imperceptibles.

patas_lince_iberico

Dentición

El término carnívoro viene del latín (Carnis: carne; Vorare: devorar). El orden de los carnívoros se diferenció hace unos cincuenta millones de años al aparecer especies con unos premolares de puntas afiladas, altas cúspides, bordes mellados y encaje perfecto que facilitaban el desgarre de la carne. El vestigio de esos premolares son las muelas carniceras que presentan casi todos los carnívoros actuales.

El lince ibérico posee una dentadura compuesta por 28 piezas dentarias de la que destacan los dos grandes caninos de cada mandíbula

La fórmula dentaria del Lince Ibérico es:craneo lince iberico

I.3/3, C.1/1, P.2/2, M.1/1.

Donde: I= incisivos; C=caninos;  P= premolares; M=molares. El numerador hace referencia a la mitad de la mandíbula superior y el denominador a la mitad de la inferior.

Si quieres ver cómo son las mandíbulas o el cráneo de un lince ibérico te animamos a que consultes el Atlas Virtual del Esqueleto del Lince Ibérico.

Rostro

La presencia de dos “patillas” o “barbas” de pelos largos en los laterales del rostro del lince ibérico es uno de sus caracteres morfológicos más conspicuos. La longitud de éstas varían conforme la edad del animal. Así, un pequeño cachorro carece completamente de estas barbas, un joven posee unos cortos y nada destacables mechones de pelos y un lince adulto presenta ya un magnífico disco facial con largas barbas.

La misión de estas patillas se desconoce ciertamente, aunque las teorías más fiables apuntan hacia un sistema de protección contra las mordeduras en el cuello que puedan propiciarle tanto otras especies competidoras como sus propios congéneres en las disputas territoriales así como a incrementar su volumen para aparentar mayor tamaño y fuerza ante otros competidores. La función comunicativa de las mismas es evidente ya que en momentos de tensión o agresividad despliegan las barbas formando el disco facial, mientras que en situaciones de relajación llevan las barbas colgando hacia abajo como dos mechosnes o patillas.

Cola

El lince posee una pequeña cola cuya longitud oscila entre los 12 y 16 centímetros. Ésta presenta un patrón de pequeñas manchas que se continua hasta la punta de la misma, donde aparece un borlón negro muy característico. La base de la cola es de color más blanquecino y ausente de motas.  Al contrario que la de la mayoría de felinos, la cola del lince ibérico no tiene una función de equilibrio o estabilidad debido principalmente al tipo de caza en la que es especialista esta especie. Su función principal es comunicativa. La posición y movimientos de la cola van parejos a la actividad del ejemplar y su estado de ánimo.

 

Todas estas características y peculiaridades anatómicas que hemos descrito del lince ibérico lo convierten en una especie única y apasionante siendo considerado el pequeño gran tigre de la península ibérica.

 

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Cómo es un lince ibérico
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Cómo es un lince ibérico
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Estas son las características principales del lince ibérico: Longitud: 85 cm. Altura de la cruz: 46 cm. Longitud de la cola: 14cm. Barbas: crecen durante los primeros 3-5 años de vida y son sensiblemente más largas que las de los linces boreal y rojo. Peso: 13 kilos. Pelajes: moteado fino o grueso sobre un paleje anaranjado o grisáceo. Fórmula dentaria: 3.1.2.1/3.1.2.1. Tiene la peculiaridad de presentar únicamente dos premolares en las mandíbulas.
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