Dieta y alimentación del lince ibérico

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Conejo en la dieta del lince ibérico (%V)

El lince ibérico se alimenta casi exclusivamente de conejo. En numerosos estudios realizados sobre la dieta de este felino el conejo de monte ha estado presente en el 85-99% de los excrementos analizados (Delibes, 1980; Aymerich, 1982; Beltrán and Delibes, 1991; Gil-Sánchez et al., 1997; Palomares et al., 2001) y siempre han supuesto más del 70% de la biomasa total ingerida. El tamaño de los conejos que suelen cazar los linces varía a lo largo del año según su abundancia, de este modo los gazapos y conejos jóvenes están más presentes en su dieta durante los meses de primavera y verano (Calzada et al., 2003).

Se trata por tanto de un carnívoro especialista, de un cazador muy especializado en una única presa de la cual depende casi exclusivamente para subsistir. Esta escasez de diversidad en su dieta es una de las principales causas que han llevado a las poblaciones de estos felinos a encontrase en serio peligro de extinción, puesto que las afecciones que sufran los lagomorfos tendrán su repercusión directa e inmediata en las poblaciones felinas. La abundancia mínima de conejos que debe existir en la zona para mantener una población estable de lince ibérico es de un conejo por hectárea (Palomares et al. 2001. Gil-Sánchez, 2006).

El lince ibérico precisa de un consumo de un conejo diario para satisfacer sus necesidades energéticas

Estudios científicos han estimado las necesidades energéticas del lince ibérico en unas 912 kcal para los machos y 673 kcal para las hembras (Aldama et al., 1991), por lo que dado el contenido energético del conejo de monte, se estima que el lince ibérico precisa de un consumo de un conejo diario para satisfacer sus necesidades energéticas.

  • Conejo de monte 88.5%
  • Anátidas 17.7%
  • Ungulados silvestres 5.3%
  • Otros mamíferos 4%
  • Perdiz roja 2%

El conejo ha sufrido en las últimas décadas un gran descenso en la península ibérica, debido fundamentalmente a intervenciones humanas muy negativas. Esta decadencia ha supuesto su práctica desaparición de nuestros montes, así como la presencia anual de dos enfermedades de carácter recurrente que inciden sobre sus poblaciones año tras año, no permitiendo la recuperación de las mismas. Esta lamentable situación conlleva a su vez, que especies de la fauna ibérica tan conocidas como el lince ibérico o el águila imperial, que basan su alimentación en el conejo, estén padeciendo tal escasez de alimentos que no pueda garantizarse el futuro próximo de ambas.

No obstante, este carnívoro tan especializado, recurre también a otro tipo de capturas para completar su dieta, aunque siempre en menor medida que a los conejos, su plato predilecto. Las más representativas son:

  • Perdiz roja (Alectorys rufus): En las poblaciones de Sierra Morena la perdiz supone la segunda presa más importante en la dieta del lince con un 7% de frecuencia de aparición en sus excrementos (Gil-Sánchez, 1997). En la población de Doñana su consumo parece ser algo más escaso, 2% (Delibes, 1980) seguramente debido a la presencia de muchas más anátidas en este área.
  • Anátidas: El porcentaje de consumo de estas presas alcanza el 7% (Delibes, M., 1980) y son capturadas, normalmente, cuando éstas abandonan la seguridad de la marisma para acudir a lagunas más someras en los periodos de muda de plumaje, cuando apenas pueden volar. La anátida que más suele aparecer en la dieta es el ánade real o Azulón (Anas platyrhynchos). Se han llevado a cabo estudios de períodos secos en Doñana (1982-83) donde se observó un aumento significativo del consumo de ánsar gris (Anser anser). Lo cual fue debido a varios factores: una escasez de conejos, una mayor disponibilidad de ánsares y una ausencia de agua en extensas zonas marismeñas (Beltrán, J.F., & Delibes, M., 1991). Demostrando el fugaz carácter oportunista que puede mostrar la especie en situaciones adversas.
  • Ciervos y Gamos: Son los jóvenes de estos ungulados los que consume el lince, formando en torno a un 3% de la dieta (Delibes, M., 1980). Aprovecha este felino la etapa del destete, cuando la madre relaja la vigilancia de sus crías, para cazar estas presas.
  • Pequeños roedores: Conforman el 4% del consumo (Delibes, M., 1980) y su utilización como recurso trófico es más importante en el periodo invernal, cuando el número de conejos es menor.

 

Dada la importancia que posee el conejo en la vida del lince es necesario tratar los aspectos más significativos de éste con algo mayor de profundidad por lo que se ha incluído un apartado específico sobre la biología y ecología de este lagomorfo.

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