Ya vimos en la entrada Zorros, meloncillos, tejones: ¿quién manda aquí? qué tipo de relaciones mantiene el lince ibérico con el resto de carnívoros que utilizan el mismo tipo de hábitat y los mismos recursos tróficos que él. Describimos el rol tan relevante que juega en mantener el equilibrio en el ecosistema a pesar de ser el matón del barrio

En esta nueva entrada queremos seguir profundizando un poco más en esta apasionante historia de competencias y luchas entre especies analizando un interesante artículo científico publicado por José Jiménez  y otros autores en 2019: Restoring apex predators can reduce mesopredator abundances (Biological Conservation) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0006320719310092 en el cual observaron los cambios qué suceden en las zonas donde el lince ibérico había sido extinguido y hoy, gracias a los proyectos de reintroducción, vuelve a estar presente.

En definitiva, ¿qué pasa cuando el matón del barrio vuelve a casa después de muchos años ausente?:

  • ¿cómo estaba su casa?,
  • ¿habían aprovechado los matoncillos menores para ocuparla?,
  • y los más débiles del barrio ¿se han beneficiado de la vuelta a casa del lince ibérico?

El lince ibérico desapareció de Extremadura a finales del siglo XX. En 2014 se inició un programa de reintroducción a través del programa life Iberlince, en el sur de esta comunidad autónoma, en el valle del río Matachel (Badajoz).

¿Qué ha pasado aquí en ausencia del lince?

La zona seleccionada para este estudio comprendía un área de 1.021 hectáreas en la que se estudió la composición y la densidad de la comunidad de carnívoros antes y después de que se iniciara la reintroducción del lince ibérico. Los primeros linces se liberaron cerca de este área en el año 2014 y los autores observaron los cambios que se producían en las diferentes comunidades de carnívoros hasta el año 2016.

Mientras el lince estuvo ausente, nueve especies de carnívoros se habían hecho con el control de la zona: zorros, meloncillos, garduñas, tejones, gatos asilvestrados, comadrejas, turones, nutrias, ginetas y gatos monteses

Los investigadores calcularon las densidades de presencia para las cinco especies más abundantes, siendo el zorro (2,35 individuos/km2) y el  meloncillo (1,34 individuos/km2) las dos que se encontraban en mayor densidad seguidas de garduñas, tejones y gatos asilvestrados.

Lince Ibérico cazando una gineta en el Parque Nacional de Doñana

¿Qué pasa con los matoncillos menores cuando vuelve el lince ibérico?

En 2014 se iniciaron las primeras liberaciones de ejemplares de lince ibérico en la zona de Matachel, y fue a los pocos meses cuando una hembra de lince ibérico apareció por primera vez dentro del área seleccionada para este estudio. Desde esa fecha, la densidad de linces se incrementó debido a los buenos resultados del programa de reintroducción.

Desde la llegada del lince ibérico se observaron alteraciones en las densidades de sus competidores, sufriendo las dos especies más abundantes: zorros y meloncillos, una reducción de su población del 78% respecto de la que tenían antes de la aparición del gran felino en la zona; y otros casi desaparecieron por completo como las garduñas y los gatos asilvestrados.

 

 La reducción de la densidad de estos carnívoros se produce tanto por ataques directos del lince, como por la reducción del éxito reproductor de estas especies, donde los grupos familiares de adultos y juveniles, que eran frecuentes antes de la llegada del lince, pasaron a ser muy escasos tras su vuelta.

Asimismo la llegada del felino supuso una redistribución espacial de estos carnívoros. El lince ibérico seleccionó las zonas con mayores densidades de conejo como epicentro de su territorio, y zorros y meloncillos pasaron a reubicarse en las zonas exteriores de los territorios linceros.

Sólo uno de estos pequeños matones pareció verse algo más beneficiado por la vuelta del lince: el tejón (Meles meles)  cuya densidad ascendió ligeramente (de 0,06 individuos/km2 en 2014 a 0,1 individuos/km2 en 2016).

Resultados muy parecidos se han obtenido en otros trabajos recientes como el realizado por Garrote y Pérez de Ayala en 2019 sobre la diferente frecuencia de aparición de carnívoros en los registros de cámaras de foto-trampeo en zonas con presencia de lince ibérico y en zonas de ausencia del felino.

En definitiva el lince redujo, desplazó o eliminó por completo a las diferentes especies de carnívoros que durante su ausencia poblaban la zona de estudio, salvo al tejón que se vio ligeramente beneficiado.

 

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El lince redujo, desplazó o eliminó por completo a las diferentes especies de carnívoros

¿Hay menos conejos tras la vuelta del lince ibérico?

Los autores de este artículo no sólo estudiaron la evolución de las densidades poblacionales de conejos y perdices en la zona de estudio, sino que calcularon además las estimas de consumo de conejos y perdices antes y después de la reintroducción del felino.

La población de conejos sufrió  los efectos de la nueva cepa de la enfermedad hemorrágico vírica detectada en 2015, y se redujo tanto en las zonas con presencia de lince como en las zonas ausentes del felino. En 2016 sin embargo, la población de conejo volvió a aumentar de nuevo y alcanzó los niveles de 2014, pero solo en las zonas donde el lince estaba presente, siguiendo una evolución descendente de forma acusada en las zonas que quedaban fuera de los territorios del felino. 

La población de perdices también sufrió un descenso entre 2014 y 2015, siguiendo su descenso en 2016 en las zonas con ausencia de lince ibérico pero manteniéndose en aquellas donde el felino sí estaba presente.

Al final del estudio se pudo apreciar claramente que las zonas donde habitaba el lince ibérico mantenían unas densidades de conejos y perdices mayores que las existentes en las zonas fuera de estos territorios linceros donde el resto de carnívoros ya hemos visto que eran más frecuentes.

Con esta situación de reducción de la comunidad de mesocarnívoros, los autores estimaron que el consumo de conejos  en las zonas donde el lince ibérico, el gran matón de barrio del monte mediterráneo, estaba presente, se reducían del orden del 55,6% asociada a la reducción de los mesopredadores. En 2016 al finalizar el estudio, en las zonas donde el lince ibérico habitaba, la densidades de conejos y perdices eran mayores que en las áreas donde el lince no estaba presente.

Las zonas donde habitaba el lince ibérico mantenían unas densidades de conejos y perdices mayores

Otro ejemplo clásico del papel que los grandes predadores juegan en los ecosistemas.

Los predadores apicales (o superpredadores, o grandes depredadores) tienen un rol esencial en el funcionamiento de los ecosistemas. En el caso que hemos descrito en esta entrada, en un estudio realizado en una “pequeña” zona en “pocos” años, se vio el papel regulador tan relevante que juega el lince ibérico dentro del monte mediterráneo: regula de forma directa e indirecta las poblaciones de mesocarnívoros y consigue con ello afectar a la dinámica de las poblaciones de conejos al reducir el nivel de predación sobre ellos.

Los superpredadores como el lince ibérico, el tigre, el león, el lobo, el tiburón, etc. siempre han tenido al hombre como su mayor competidor, nos hemos encargado de llevar a casi todas estas especies de predadores a un grado de amenaza tal que algunos de ellos se encuentran, o se han encontrado, en el mismo borde de la extinción. Su papel fundamental en los ecosistemas no tiene forma de ser sustituido (ni siquiera por nosotros los ingeniosos Homo sapiens) son piezas irremplazables de este gran y complejo puzle que son los equilibrios naturales.

Son muy conocidos los efectos perniciosos de la extinción de los grandes carnívoros de sus hábitats. Trabajos como este artículo en el que se ha basado esta entrada, ayudan a mostrar la importancia de la presencia de los depredadores apicales, de trabajar por su recuperación, o mejor, de trabajar para evitar que los perdamos.

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